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Protege la Vida Emocional de tu hijo

 …y les dijo: «Estoy muy triste. Siento que me voy a morir. Quédense aquí conmigo y no se duerman.» Mateo 26:38 TLA

Una de las cosas que más amo de Jesucristo es la enorme consciencia y libertad con la que expresaba lo más profundo de su ser. La intensa vida emocional que vivía y la confianza que sentía para compartirla con sus seres queridos es admirable.

Cuántos hombres o mujeres conoces que pueden decir algo como esto: “Estoy MUY triste…quédate conmigo”.

Y ésta vida emocional es de las cosas que más le negamos a los niños desde que son bebés, incluso tal vez desde que están en nuestro vientre. Una vez que nos enteramos el sexo que tienen, tenemos expectativas y bagajes culturales listos para echarlos encima de ellos ni bien han visto la luz.

Una de esas cargas que echamos sobre sus hombros, es negarles -especialmente a los varones- la posibilidad de una rica vida emocional interna. 

Negamos de muchas maneras la hermosa oportunidad de reconocer en ellos el amplio abanico de las emociones humanas. Solemos limitarles seriamente en su vocabulario emocional y si acaso les damos algunas palabras, alcanzarán a decir que están enojados o frustrados en el mejor de los escenarios!

Qué enorme bendición será ayudarles a desarrollar un vocabulario emocional para que así puedan entenderse mejor a si mismos y en consecuencia a los que les rodean!

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: —Siento compasión de toda esta gente. Ya han estado conmigo tres días, y no tienen comida. No quiero que se vayan sin comer, pues podrían desmayarse en el camino. Mateo 15:32 TLA

Siento compasión dijo Jesús, mostrando consideración y generosidad en consecuencia. 

La idea básica es entonces ganar conciencia personal en primer lugar. Porque, cómo podría darle palabras a mi hijo que yo mismo no tengo? Cómo puedo ser sensible y empática con mi hijo si no sé lo que yo misma siento y necesito.

Y esto en sí mismo es una enorme oportunidad de crecimiento personal puesto que hay una alta probabilidad de que nadie nos dió a nosotros esas palabras, o reconoció nuestras sentimientos ni validó nuestras necesidades.

Educándonos nosotros, dándonos compasión y empatía a nosotros mismos podremos generosamente comenzar a dar esas palabras que conformarán el mundo emocional de nuestros hijos, compartiendo lo que ocurre en nuestro interior o nombrando lo que percibimos en ellos. 

Cuáles son esas palabras? 

Son tan variadas como el español mismo y sin embargo casi no las pronunciamos. Podemos comenzar compartiendo con ellos lo que se mueve adentro de nosotros, lo que nos es importante, las palabras que revelan con lo que estamos lidiando, lo que nos absorbe.

Compartir estos sentimientos profundos en momentos relevantes e identificarlos en nuestros hijos pueden conectarnos de maneras inimaginables.

Esto es muy diferente de sólo compartir anécdotas vacías o jocosas. 

Se trata de compartir con tus hijos lo que te ha movido a actuar en los momentos en que has enfrentado dilemas morales; lo que sientes hoy al ver que alguien a quien amas está a punto de morir o lo que te ocupa cuando ves que la cuenta en el banco está vacía.

“Me siento preocupado, ansiosa, triste, desesperada, vacío, aburrido, plena, alegre, satisfecho…”

El tipo de conversaciones que estas palabras genuinas producirán, son algo que no querrás cambiar por nada.

Nota: puede ser que no suceda enseguida. Es posible que tu hijo esté cerrado contigo hace tiempo. Puede ser que te encuentres perdido tú mismo al no saber qué se mueve dentro de ti. 

Sin embargo inténtalo. Y luego..inténtalo otra vez.

Mira lo sensible y abierto que Jesús era e inspírate en su ejemplo!

 El se alegró, se entristeció, se compadeció, se enojó, lloró, y amó profundamente sin sentir temor de mostrarlo. Y eso lo agradezco muchísimo.

Este tema, continuará…

Eucharisteo,

Tania 🙂

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Conexión Auténtica 

 
La mayoría de nosotros anhelamos crear relaciones donde haya conexión auténtica con nosotros mismos y con quienes nos rodean, en donde nuestras necesidades y las de los demás sean valoradas y tratadas con cuidado y consideración.

Y sin embargo, muchas veces algunos de nosotros hemos sentido temor de decir lo que realmente sentimos, o confusión, o enojo pero nos hemos detenido de hablar porque podemos ser rechazados, etiquetados o echados a un lado. El resultado: mayor desconexión, amargura, soledad, etc.

Qué crees entonces que se necesita para estar conectado auténticamente contigo, con tus amigos, con tu cónyuge, con tus hijos, con tu iglesia, con Dios?

No se trata de ser lindo, porque has intentado serlo y terminas hasta traicionando tu propia conciencia. 

La clave tampoco ha sido intentar cambiar a los demás, manipularlos o controlarlos. O acaso después de decirle a alguien lo que TIENE que hacer para tenerte contento, terminas más unido a el? No hay mas bien resentimiento o enojo?

Quiero compartir contigo cómo en este tema la Comunicación Compasiva puede ayudarte. 

Estas son algunas cosas que estoy aprendiendo en este entrenamiento intensivo de NVC (NonViolent Communication) que se lleva a cabo en el Garrison Intitute en Nueva York: 

Se trata de ser REAL. 

Puedes preguntarte: Qué siento? Qué hay en mi? Qué vive en mi interior? 

Así que no necesitas reprimir lo que hay en ti, posiblemente lo que necesitas es que se transforme. 

En qué?

Primero, tal vez en una palabra que exprese lo que sientes. De esta manera facilitas la conexión contigo mismo. Porque solo alguien que esta conectado con lo que habita en el o ella, podrá manifestarlo a otros. 

Y es que a veces queremos que “los otros” nos entiendan y satisfagan una necesidad que ni nosotros mismo entendemos!

En este proceso donde se crea conciencia es donde es un poco más fácil decidir extender tu mano para entender y colaborar; es ahí donde crecemos juntos y hacemos comunidad; donde no necesitamos que las cosas se hagan sólo a nuestra manera; donde podemos aprender a amarnos y llegar a ser verdaderos amigos; donde podemos levantarnos unos a otros y celebrar!

Si algo han entendido acuerda de seguir a Cristo, si Su amor ha hecho alguna diferencia en su vida, si estar en comunión con el Espíritu significa algo para ustedes, si está en su corazón, si les interesa, entonces háganme un favor: Lleguen a acuerdos, ámense mútuamente, sean amigos profundos . No presionen para que se hagan las cosas a su manera, no manipulen para obtener lo que desean. Levanten a otros. No busquen sacar ventaja. Ofrezcan su ayuda desinteresada. Filipenses 2:14 MSG

Te gustaría intentar un primer paso? 

Dime, en el último conflicto que tuviste con alguien, QUÉ SENTISTE?

  • Enojo?
  • Impaciencia?
  • Frustración?
  • Amargura?
  • Rencor?
  • Tristeza?
  • Soledad?
  • Desánimo?
  • Desesperación?
  • Depresión?
  • Miseria?
  • Miedo?
  • Ansiedad?
  • Angustia?
  • Inseguridad?
  • Celos?
  • Cansancio?
  • Indiferencia?
  • Agobio?
  • Aburrimiento?
  • Confusión?

Te leo con atención…

Eucharisteo,

Tania 🙂

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Comunicación Compasiva

  

Dado que Dios los eligió para que sean su pueblo santo y amado por él, ustedes tienen que vestirse de tierna compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia. Colosenses 3:12 NTV

La comunicación no violenta es un lenguaje desde la compasión, una herramienta positiva para el crecimiento espiritual y el cambio social.

La NVC por sus siglas en inglés, nos da palabras y conciencia para identificar y entender nuestros disparadores, tomar responsabilidad por la manera en que reaccionamos y profundizar en nuestra propia conexión y la conexión con otros, transformando la manera en que solemos responder ante la vida. Finalmente, implica la posibilidad de cambios profundos en nuestra manera de pensar y de vivir.

No vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto. Romanos 12:2 TLA

El principio fundamental de la NVC es que todas las acciones humanas corresponden a una necesidad que la gente está buscando satisfacer; si logramos entender y darnos cuenta de cuales son estas necesidades, se puede crear la base para la conexión, la cooperación y el bienestar integral. 

Entender las necesidades que tenemos entre nosotros puede crear conexión porque nos damos cuenta de que son más las cosas que nos unen que las que nos separan dando lugar a una mayor, profunda y verdadera compasión. 

Cuando decidimos abrimos a ver las verdaderas necesidades personales y las de los demás en vez de interpretar, criticar, culpar o demandar, solemos encontrar soluciones y estrategias mucho más creativas a la hora de resolver conflictos o malos entendidos. 

Son dos las maneras de facilitar la conexión y el entendimiento:

1. Expresar con vulnerabilidad lo que sentimos y lo que necesitamos.

2. Escuchar con empatía los sentimientos y necesidades el otro. 

Estas dos opciones que son a simple vista, muy sencillas, son radicalmente diferentes a la manera convencional que elegimos para responder a la hora de un conflicto: pelear, someternos con rencor o huir.

Una introducción breve para comenzar. Qué piensan estimados lectores? 

Eucharisteo,

Tania 🙂