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Mi hijo se fracturó la muñeca/SGCW2

Photo credit: @campstompingground

Terminó la segunda semana de Abner en el Camp. Nos falta la mitad del camino! Y en este post deseo celebrar a mi hijo: su confianza en sí mismo, valor, paz y alegría.

El sábado pasado el iba a llamarnos para saludar y contarnos cómo le iba. La llamada no ocurría y ya en la noche me marcan para decirme que mi hijo se había accidentado lastimandose la muñeca izquierda. Que querían pasármelo al teléfono para que el pudiera contarnos cómo se encontraba. 

Me encanta este lugar! No se pusieron a contarme toda su historia primero, sino que lo dejaron a el decirme lo que ocurrió ❤️

Abner estaba muy tranquilo y comenzó a contarme más bien emocionado, que estaba jugando con unos amigos caminando sobre una cuerda y que se cayeron varios: “Mami, yo creo que uno de mis amigos se rompió los dedos! Yo me caí muy fuerte y me duele mucho mi muñeca  que está inflamada, pero yo estoy bien. Ya me dieron algo para el dolor”.

Al escucharlo tan ecuánime senti un alivio inmenso. Me pasaron a la directora del campamento cuando terminamos de hablar Abner y yo. Ella quería saber si mi hijo se había fracturado algo antes, si su umbral del dolor era alto y si dábamos nuestra aprobación para que lo llevaran a urgencias para confirmar que no hubiera alguna fractura porque el estaba muy tranquilo.

Horas más tarde, me llaman para confirmar que tiene una fractura en la muñeca y por error me comunican que necesitará cirugía. Evidentemente eso no estaba en el panorama inicial así que comenzamos a hablar mi esposo y yo de lo que habría que dejar arreglado en Boston para comenzar el viaje de 5 horas en carretera hasta donde el está.

Una minutos después, me vuelven a llamar. Había sido un error de información. Nada de cirugías, solo un yeso sería necesario! 😓🙏🏽

Al regresar de urgencias, hablamos con el: quieres regresar a casa? Quieres que vayamos por ti? Quieres que vayamos a acompañarte a que te pongan el yeso? Quieres seguir en el campamento? 

De nuevo, el muy tranquilo nos dijo: estoy bien, me pusieron una férula, en dos días me ponen el yeso y no tengo dolor. Quiero quedarme! Quiero quedarme el mes entero como lo planeamos.

Así que respetamos su decisión. Su segunda semana de campamento ha transcurrido en medio de un yeso, un cabestrillo y mucha diversión menos juegos en el agua.

Ayer hablamos con el. Alberto le dijo: “amor, estoy preocupado de que debido al yeso no estés pasándola tan bien o que no puedas jugar tanto”. 

El contestó: “Papi, yo puedo hacer de todo, menos meterme al lago. Incluso juego dodge ball y nadie me da…soy muy bueno!” Mi vidaaa jajajaja.

Al final de la conversación con el, me pasó al director del campamento. Le agradecimos que estén cuidándolo y el me dijo que estaban felices de tener a Abner, que sentían mucha admiración por el ya que a pesar de su mano, el seguía gozando mucho y siendo una fuente de actitud positiva y alegría a pesar de sus limitaciones del momento. Que admiraban su valor y su paz.

Así que seguimos adelante con el plan de recorrer la segunda mitad de camino y extrañándolo mucho. 

Lo que más me llena el corazón es saber lo mucho que ha crecido en estos días. No me refiero a su estatura, sino a su carácter.

Como va su verano?

Eucharisteo,

Tania 🙂

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Protege la Vida Emocional de tu hijo

 …y les dijo: «Estoy muy triste. Siento que me voy a morir. Quédense aquí conmigo y no se duerman.» Mateo 26:38 TLA

Una de las cosas que más amo de Jesucristo es la enorme consciencia y libertad con la que expresaba lo más profundo de su ser. La intensa vida emocional que vivía y la confianza que sentía para compartirla con sus seres queridos es admirable.

Cuántos hombres o mujeres conoces que pueden decir algo como esto: “Estoy MUY triste…quédate conmigo”.

Y ésta vida emocional es de las cosas que más le negamos a los niños desde que son bebés, incluso tal vez desde que están en nuestro vientre. Una vez que nos enteramos el sexo que tienen, tenemos expectativas y bagajes culturales listos para echarlos encima de ellos ni bien han visto la luz.

Una de esas cargas que echamos sobre sus hombros, es negarles -especialmente a los varones- la posibilidad de una rica vida emocional interna. 

Negamos de muchas maneras la hermosa oportunidad de reconocer en ellos el amplio abanico de las emociones humanas. Solemos limitarles seriamente en su vocabulario emocional y si acaso les damos algunas palabras, alcanzarán a decir que están enojados o frustrados en el mejor de los escenarios!

Qué enorme bendición será ayudarles a desarrollar un vocabulario emocional para que así puedan entenderse mejor a si mismos y en consecuencia a los que les rodean!

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: —Siento compasión de toda esta gente. Ya han estado conmigo tres días, y no tienen comida. No quiero que se vayan sin comer, pues podrían desmayarse en el camino. Mateo 15:32 TLA

Siento compasión dijo Jesús, mostrando consideración y generosidad en consecuencia. 

La idea básica es entonces ganar conciencia personal en primer lugar. Porque, cómo podría darle palabras a mi hijo que yo mismo no tengo? Cómo puedo ser sensible y empática con mi hijo si no sé lo que yo misma siento y necesito.

Y esto en sí mismo es una enorme oportunidad de crecimiento personal puesto que hay una alta probabilidad de que nadie nos dió a nosotros esas palabras, o reconoció nuestras sentimientos ni validó nuestras necesidades.

Educándonos nosotros, dándonos compasión y empatía a nosotros mismos podremos generosamente comenzar a dar esas palabras que conformarán el mundo emocional de nuestros hijos, compartiendo lo que ocurre en nuestro interior o nombrando lo que percibimos en ellos. 

Cuáles son esas palabras? 

Son tan variadas como el español mismo y sin embargo casi no las pronunciamos. Podemos comenzar compartiendo con ellos lo que se mueve adentro de nosotros, lo que nos es importante, las palabras que revelan con lo que estamos lidiando, lo que nos absorbe.

Compartir estos sentimientos profundos en momentos relevantes e identificarlos en nuestros hijos pueden conectarnos de maneras inimaginables.

Esto es muy diferente de sólo compartir anécdotas vacías o jocosas. 

Se trata de compartir con tus hijos lo que te ha movido a actuar en los momentos en que has enfrentado dilemas morales; lo que sientes hoy al ver que alguien a quien amas está a punto de morir o lo que te ocupa cuando ves que la cuenta en el banco está vacía.

“Me siento preocupado, ansiosa, triste, desesperada, vacío, aburrido, plena, alegre, satisfecho…”

El tipo de conversaciones que estas palabras genuinas producirán, son algo que no querrás cambiar por nada.

Nota: puede ser que no suceda enseguida. Es posible que tu hijo esté cerrado contigo hace tiempo. Puede ser que te encuentres perdido tú mismo al no saber qué se mueve dentro de ti. 

Sin embargo inténtalo. Y luego..inténtalo otra vez.

Mira lo sensible y abierto que Jesús era e inspírate en su ejemplo!

 El se alegró, se entristeció, se compadeció, se enojó, lloró, y amó profundamente sin sentir temor de mostrarlo. Y eso lo agradezco muchísimo.

Este tema, continuará…

Eucharisteo,

Tania 🙂

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Mi hijo se va un mes de campamento!

El día de hoy mi hijo se fue un mes de campamento. 

La reacción más común de los niños que escuchan esto? Decir: cool! 😎

La reacción de la mayoría de los adultos que lo escuchan en cambio, parece ser una mezcla entre horror e incredulidad. 

Porqué querría mandar a mi hijo a un lugar lejos de nosotros, donde no está su familia, donde no tengo la certeza de lo que hará, lo que aprenderá, o le influenciará?
Bueno, se va no porque lo mandamos. 

Va porque lo desea. Lo decidió desde el año pasado después de pasar 13 días en Stomping Ground Camp y disfrutarlo al máximo. Luego vino la idea de ir 4 semanas al siguiente año, así que desde entonces comenzamos a ahorrar para que su anhelo se hiciera realidad.

Y llegó el día. Esta vez 5 de sus mejores amigos van también la primera semana. Está feliz de poder mostrarles el campamento y pasar tiempo juntos.

Encuentro muy valioso este tiempo para él. Pasarla de lo mejor en un lugar fascinante rodeado de hermosa naturaleza y oportunidades constantes para elegir lo que realmente desea hacer.

Para mi, es emocionante. Anhelo escuchar todas sus historias cuando vuelva y ver muchas fotografías.

Entiendo la preocupación que han manifestado los adultos: Un mes sin nosotros, con extraños, en un lugar tan lejano y como está éste mundo!  

Sin embargo, me da perspectiva no sólo la felicidad de mi hijo, sino también pensar en lo que la mayoría de los niños que van a la escuela tradicional viven: 

Durante la edad escolar (desde la primaria hasta la preparatoria) un niño pasará un promedio de 640 meses guiados por adultos que no son sus padres, en un ambiente muchas veces hostil, posiblemente en un edificio poco amigable con las necesidades reales de los niños y niñas, bajo la influencia de cientos sino miles de personas diferentes sin que necesariamente los padres tengan voz o voto. 

La parte más desafiante? Que muchos de esos niños y niñas ni siquiera quieren estar en la escuela o no tienen la libertad para elegir hacer lo que realmente desean, sino que se ven forzados a elegir el plan que alguien más estructuró para ellos.

Así que un mes, sin nosotros, en un ambiente que enfatiza su trabajo en la empatía radical y el respeto a los ritmos propios e intereses de cada niño y niña me parece una bendición, más que algo difícil o preocupante para afrontar.

Feliz verano!

Eucharisteo,

Tania 🙂

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Campamento Pisotones (^_^)

Una de las muchas bendiciones que recibimos el verano pasado -qué pronto pasó!!! 😱- fue que Abner pudo asistir a Stomping Ground Camp. Nada más y nada menos que por trece días.

Fue todo un suceso familiar porque se trataba del primer campamento overnigth en el que participaba mi hijo por tan largo tiempo. Por un par de días estuve angustiada esperando la llamada desde el campamento para decirme que necesito a recoger a mi hijo que no podía más de extrañar su casa. 

No pasó 😏

Lo que si recibí fue una llamada de él para pedirnos quedarse por más días, por lo bien que la estaba pasando!

De este lado del río Bravo los campamentos que duran varias semanas son muy comunes, pero éste robó nuestro corazón por estar basado en el respeto y la consideración al niño.

Básicamente, un lugar donde la libertad para elegir, la empatía y la confianza son la raíz que sostiene esta comunidad.

No hay horarios arbitrarios, no hay actividades obligatorias ni las agendas o intereses de los  adultos son superiores a las de los niños. Al contrario, los adultos sólo son FACILITADORES.

Quién no querría regresar ahí?

Eucaristheo,

Tania 😎